Te acordas cuando las decisiones se tomaban mediante el ta-te-ti?
Cuando se podía detener las cosas con un pido?
Cuando los errores se arreglaban diciendo ''va de nuevo''?
Cuando las discusiones terminaban con un Pan y Queso?
Que la peor desilusión era que te eligieran último para contar en el juego de las escondidas?
O cuando siempre se podía salvar a todos los amigos y bastaba con un simple grito de “piedra libre para todos los compañeros”? ¿Y que en cuanto a la palabra ''guerra'' solo significaba arrojarse trozos de tizas y papel durante las horas libres
A medida que pasa el tiempo, te das cuenta de cómo van cambiando las cosas. El día de hoy, ya no crees lo mismo que pensabas ayer. Lo que sentis hoy, es diferente a lo que sentiste tiempo atrás.
Y es que las personas cambian, el tiempo avanza, los sentimientos varían y cada día, con cada cosa que te pasa aprendes algo, que influye en tu manera de ver la vida. Y al fin de cuentas, uno es como es y a uno lo hace el tiempo.
No perder el niño interior, es la clave. Las cosas pueden tornarse diferentes, cambios bruscos, personas nuevas, pero solo se madura cuando se logra la seriedad de un niño jugando. Y el secreto para vivir al máximo día a día es no perder el niño que llevas dentro.


No hay comentarios:
Publicar un comentario